Empezamos
dando de comer
Y sesenta y cinco años después seguimos haciendo exactamente eso.
De una casa de comidas a ocho restaurantes
En 1961 abre Amoca en Linyola, un pueblo del Pla d'Urgell. Un restaurante familiar, cocina catalana, producto de aquí. La misma familia lo lleva todavía hoy, tres generaciones después.
Todo lo que ha venido después ha salido de allí: Macao, donde Japón se encuentra con el Mediterráneo; Rita Cokó, una barra que da una vuelta a los clásicos; y un catering que lleva la cocina del grupo donde haga falta.
Son marcas que no se parecen en nada, y es a propósito. Lo que comparten no es el estilo: es el criterio con el que se elige el producto y el nivel de exigencia en la cocina.
Cada marca, su voz
No hacemos lo mismo ocho veces. Cada restaurante tiene su sala, su ritmo y su público.
Producto primero
La carta se hace a partir de lo que hay, no al revés. De proximidad siempre que la calidad esté.
Cocina de verdad
Se cocina cada día en cada local. Nada de central de producción ni de platos que llegan hechos.
Arraigados
Lleida, Cambrils, Huesca, Reus y Linyola. Cada restaurante es de su ciudad.
Buscamos gente para cocina y sala
En cualquiera de los ocho restaurantes del grupo.
